Rojizo…aún más con la lluvia de la mañana que ha pasado. Se pega a mis sandalias. Igualmente rojizo por el barro, está él tirado en la canoa. Eso lo supe. No quise acercarme. Su recuerdo, su olor a alcohol y algunas de sus incoherencias me son menos desoladores y perturbadores. Que se lo lleven. Ya se fue. Se quería ir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario