Estoy flaco. Se me ha vuelto costumbre decir
esto, que me lo digan. No tengo mucho por
decir. No tengo energías para hablar, para
escribir…La cama se alimenta de mis carnes,
de mis ojos, de mis ganas de seguir...
En las noches tengo malestares sin recuerdos ni sueños,
de muertes lentas, de resurrecciones irreales, de frigidez.
Todos los días amanezco débil, hipocondriaco, huérfano…
curiosamente completo. Sé que quiero explotar, pero no
puedo…ya he hablado lo suficiente, he sacado con fuerza
lágrimas…ridículo me he visto. Los sentidos han abandonado
mi cuerpo, mi boca, mi cabeza, mis manos, mis
genitales, mis pies, mi estómago. Quiero economía en la
expresión, en la risa, en la lágrima, en el bocado, en el roce,
en la ilusión.Amabelle.
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