Un Kito!

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Detras

La abuela de los Cruz

Me tomaron de una mano. Tengo la sensación de haberme vestido para domingo de misa o  de visita a la abuela. Era un señor de tez oscura, vestía de camisa azul claro. Caminamos hacia el río. Pero nos desviamos, ni a donde la abuela ni a misa ni al río. Subimos tres escalones de concreto. Los contamos. Me hizo saludar de manera muy cortés. Preguntó si quería ver. Respondí que sí. Un momento después estuve levitando sobre el cajón rectangular de madera pálida. En su fondo caían unos cabellos blancos y un rostro arrugado y descansado. Me posó sobre el suelo grisáceo, bajé la cabeza y todo volvió a nublarse.
Puma

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